lunes, 16 de octubre de 2017

Tailandia en familia (I). Bangkok

Hace ya más de un mes que volvimos de Tailandia y desde entonces tengo pendiente escribir un diario del viaje para que los momentos vividos no se pierdan en algún cajón del recuerdo. También espero que os sirva de guía a aquellos que tengáis pensado viajar a este maravilloso país.

Desde que tuve el cáncer, hace ya 7 años, quería celebrar la sanación en un destino exótico y preferentemente en un país con tradición budista, pero entre unas cosas y otras no había podido hacer realidad ese sueño, hasta que este año decidí que sí o sí me iba a oriente. Cuando le dije a Iván que nos íbamos a Tailandia no le hizo gracia y me costó convencerle... todo lo que veía eran impedimentos.... el dinero, las horas de vuelo, las comidas, los tres niños.... pero no os podéis imaginar lo tozuda que yo soy jejejeje. Al final... vía libre para planificar mi "sueño". 
Elegí Tailandia por ser, según diferentes foros el país de oriente más "child friendly" (amigo de los niños), además de un país seguro y con buena cobertura médica.

Para viajar a Tailandia no hace falta ninguna vacuna en particular, pero nosotros por precaución nos vacunamos de la Hepatitis A.


Lo primero fue buscar fechas y vuelos. Decidimos viajar en verano, aunque dicen que no es la época más recomendada, para que Nacho (10 años) no perdiese muchos días de cole. En verano es época de lluvias en Tailiandia, pero la verdad es que a nosotros apenas nos llovió en 17 días y cuando lo hizo no fue una lluvia molesta, sino tormentas concentradas que refrescaban el ambiente.
Queríamos un viaje organizado, dado que era la primera vez que visitábamos el país e íbamos con los peques, pero no nos apetecía un viaje en grupo porque seguir el ritmo de los tour operados con niños lo veíamos difícil. Bicheando por internet, dí con la agencia española afincada en Tailandia Naai Travel y estamos muy, muy satisfechos, todo salió perfecto, nos diseñaron un viaje a medida para que todos pudiéramos disfrutar de la experiencia. Para volar elegimos Qatar Airlines por ser según nos comentaron una de las más cómodas cuando viajas con peques. 
Tras decenas de email y algún que otro skype conseguimos cuadrar  con Manuel Jalón de Naai Travel 17 maravillosos días en el país de la eterna sonrisa con un precio bastante razonable. Os voy a ir contando como fue nuestro día a día y como nos apañamos con tres peques de 10, 4 y 1 año. Deciros que aunque en lineas generales todo fue maravilloso, hubo momentos en que fue duro con los tres, porque a veces estaban cansados, otras tenían hambre, calor... como os podéis imaginar coordinarlos ritmos de 5 personas es difícil, pero en general hubo mucha armonía y pudimos disfrutar a tope del país y de su maravillosa gente.

DIA 1-2. Vuelo Madrid-Bangkok con Qatar Airlines. Parque Lumpini

El vuelo hasta Bangkok implicaba un transbordo en Doha, lo que supone dos vuelos de  unas 6 horas que creo que para los niños (y nosotros) es más llevadero que hacer un solo vuelo de 12 horas. El transbordo en Doha fue un poco estresante porque hubo muy poco tiempo para el transfer y tuvimos que correr pasillo arriba, pasillo abajo. Qatar te permite elegir el menú a bordo y pude comer vegetariano en todos los vuelos. Incluso puedes elegir menú "raw". Nos dieron una zona de asientos muy amplios, donde podíamos estirar las piernas con facilidad. Para evitar el jet lag y poder descansar compré melatonina para todos. 2mg tras el anocher te ayuda a conciliar el sueño y evitar el cambio de biorritmos para que nuestro reloj biológico no se vuelva loco. Lo tomamos los 6 primeros días y a la vuelta lo necesitamos para recuperar el ritmo 2 días.

El vuelo fue bastante llevadero, entre los juegos, las pelis y las comidas casi no se dieron cuenta de que habían pasado más de medio día en un avión.

Como podéis ver en la foto había suficiente espacio para estirar los pies.



Llegamos a Bangkok a las 1230 de la mañana y cargados de ilusión comenzamos nuestra aventura tailandesa. Primer destino... hotel Silom Serene, en el centro financiero de la ciudad. Un hotel más que correcto con piscina, ideal para pasar las horas de más calor.

Tras descansar un rato en el hotel (darme yo  mi primer masaje del viaje) y comer nuestro primer PAD THAI (Plato  nacional tailandés) quedamos con Manuel de Naai Travels para repasar el itinerario y conocer Lumpini Park.

Pad thai vegetariano con tofu

Lumpini Park es el parque más extenso de Bangkok y es habitual ver a gente corriendo o practicando Tai chi. A las 18h cuando suena el himno nacional, todos se paran como estatuas para escucharlo.

Alrededor del lago vimos ver varios lagartos varanos (os podéis imaginar la emoción de los niños) y dar de comer a los peces.

Durante este pequeño paseo ya nos pudimos hacer una idea de la humedad y el calor de Bangkok. De todo el país creo que el clima más "asfixiante" es de Bangkok, cuesta hacerse el cuerpo a ese calor.




DIA 2. Bangkok. Palacio Real, Wat Pho, Wat Traimit, Crucero por Chao Phraya,  Centro Comercial MBK y Torre Baiyoke

El segundo día lo dedicamos a conocer un poco Bangkok. En principio pensamos en obviar la capital y disfrutar más de la naturaleza del país, pero finalmente decidimos dedicar un día a la capital para hacernos una idea de la vida en la ciudad. Quizás de todo lo que visitamos fue lo que menos nos gustó, probablemente por el calor tan intenso y por la cantidad de gente que encontramos por todas partes, lo que hizo que para los peques fuese un poco agobiante.
Contamos con una simpatiquísima guía tailandesa que se defendía muy bien en español.... ¡todo un lujo que nos permitió disfrutar y aprender mucho de la ciudad!

La primera parada fue el templo Wat Traimit en el barrio chino. Este templo alberga el buda de oro más grande del mundo. El Buda de Oro mide 3 metros y pesa más de 5,5 toneladas. Se cree que esta estatua tiene unos 700 años. Estuvo en varios templos y hasta 1955 no descubrieron que era de ¡¡oro macizo!! Parece que a la figura le habían dado una capa de yeso con estuco dorado para protegerla de los birmanos que asediaban Tailandia en la época en que fue construida. Fue en 1955 cuando descubrieron por casualidad que era de oro, desde entonces este templo es muy famoso en la ciudad.

Advertencia: para entrar en los templos budistas piden recato a la hora de vestir. Obligatorio llevar las rodillas cubiertas y a ser posible los codos. Si vais y no tenéis pantalón largo, no os preocupéis en la entrada de la mayoría de templos venden por unos 100-200 (2,8-3,8 euros) baths pantalones o faldas largas

Wat Traimit. Buda de oro


Alrededor de los templos tailandeses encontrareis muchas campanas. Las campanas no se pueden tocar, solo se pueden hacer sonar. Una vez para buena suerte; dos veces, para volver a Tailandia. :-)


Adivinando el futuro 
Siguiente parada... el Gran Palacio Real, residencia del rey durante más de 200 años. Cuando nos aproximamos al palacio nos llamó la atención la cantidad de tailandeses vestidos de negro que había alrededor del templo. Según nos contó nuestra guía ,el rey murió en octubre de 2016 y próximamente será incinerado, mientras esto ocurre los tailandeses pueden ir a presentar sus respetos al rey. En Tailandia al rey se le respeta y adora más que al mismísimo Buda. Podéis ver altares, esculturas e imágenes de él por doquier.  Bhumibol Adulyadej ha sido el rey de Tailandia durante 70 años. Y una cosa curiosa... no se puede hablar mal de rey, de la reina y los príncipes.... sino vas a la cárcel.

Altar dedicado al rey en el hotel Silom Serene
El Gran Palacio impresiona por el lujo y la suntuosidad de todos los edificios que lo engloban.

 Los demonios gigantes o Yaksha, se encuentran en los accesos al templo y Gran Palacio. Estas esculturas representan a una amplia clase de espíritus de naturaleza generalmente benévola, que son guardianes del palacio.

Como veis todo está muy ornamentado

Momento Om

El Wat Phra Kaew es el templo budista más importante de Tailandia, donde reside el Buda Esmeralda, una de las representaciones de Buda más veneradas del país. No se permite fotografiarlo. Este templo se encuentra dentro del Palacio Real.

Fijaos en la impresionante cerámica que decora las stupas o chedis.

Otra visita obligada en los alrededores del palacio es el Wat Pho o templo del Buda reclinado. Este templo es especialmente conocido por tener en su interior al gran Buda Reclinado que, con sus 46 metros de largo y 15 metros de altura, es la estatua de Buda reclinado más grande de Tailandia. Toda la estatua está recubierta de pan de oro. Las imágenes no hacen justicia, hay que verlo. Lo curioso es que este Buda encaja al milímetro en el interior del templo

En la parte trasera del templo encontramos decenas de recipientes de forma ovalada, a modo de cuencos y en una mesa cercana encontrarnos una especie de recipientes con monedas. Representa la tradición budista de repartir limosna y compartir lo que tienes con los demás. Si queremos realizarla, podemos coger una de los bol (previo pago de 20 baths) e ir echando una moneda en cada cuenco. A mis peques les encantó.... repetimos el ritual varias veces


Junto al templo hay un centro de conservación de la medicina tradicional tailandesa donde puedes aprender esta tradición médica y hacer un curso de masaje tailandés


Las ofrendas

Una cosa que a mis niños le encantó fue aprender a "respetar a Buda" y hacer méritos (algo así como ganar puntos de Karma) a través de las ofrendas, mediante flores, incienso y velas. Creo que estos momentos son los que más nos enriquecen cuando viajamos. Hemos intentado aprender sobre las costumbres y tradiciones tailandesas siempre desde el máximo respeto.
En los templos se compra un "kit de ofrenda" por 20baths (no llega a 0'50€), compuesto generalmente por tres varillas de incienso, una vela pequeña amarilla, una flor de loto (nenúfar) o una guirnalda  de flores y una lámina de pan de oro.

El significado de las ofrendas

En las ofrendas budista toda acción tiene su significado simbólico.

Al llegar al templo hay que descalzarse y dejar los zapatos fuera, evitando que las impurezas del suelo entren al templo y simbólicamente dejamos las impurezas del alma fuera del templo.

1. Primero se enciende y coloca la vela. La luz representa el conocimiento y la sabiduría frente a la ignorancia que es la que genera las malas acciones. La vela se contrapone al humo del incienso. La vela es la luz que nos guía.




2. Se encienden las varillas de incienso y se colocan las tres en el incensiario. El aroma de este incienso es intenso y penetrante y evoca la profunda huella positiva que genera en nuestras vidas actuar según la moral de Buda. El humo que desprende nos permite ser conscientes de que todos los fenómenos son un sueño y generalmente vivimos  envueltos en un velo o tiniebla que nos impide ver más allá y apreciar la verdadera naturaleza del mundo y los fenómenos

3. Se ofrece la flor. La flor representa la impermanencia. Nos recuerda que todo es fugaz y pasajero. La flor bella y de olor delicado, se marchitará, pues su vida es efímera. La flor de loto se relaciona con la pureza.



4. Se pega el pan de oro en la figura de Buda



5. Se presentan respetos a Buda postrándose tres veces. Te arrodillas con las palmas de las manos juntas en posición "wai" junto al corazón, levantas las caderas del suelo sin despegar las piernas y  colocas las manos sobre la frente y te inclinas hacia delante para poner las palmas y la frente en el suelo





Inclinarse hacia  Buda es un acto de devoción hacia una forma que representa al “Completamente Iluminado”, no antes un dios. Es también un acto de humildad de aquel quien se inclina, representado al tocar el suelo con la cabeza- ante las virtudes del Buda y  un recordatorio de nuestro propio compromiso de cultivar las virtudes que predica el budismo.

Los Budistas se inclinan tres veces ante las estatuas de Buda. La primera ante el iluminado. La segunda reverencia es hacia el Dharma o las enseñanzas del Buda que nos guían hacia el cese del sufrimiento. La tercera reverencia es hacia la Sangha, la comunidad de sus discípulos iluminados, los monjes.



En Tailandia resulta imposible no acercarse a un templo y fascinarse con su belleza. El 90% de la población es budista y la vida gira alrededor del templo. En los templos hay escuelas, imparten cursos de meditación, se montan ferias y mercadillos en su alrededor. Si te empapas de la vida en el templo ya conoces gran parte de la cultura tailandesa.

Tras la visita que duró toda la mañana, que mejor que un coco joven para refrescarse. El agua de coco es rica en potasio y demás sales minerales, lo que rehidrata rápidamente.



Tras almorzar comida típica tailandesa en un restaurante "con aire acondicionado" (se agradece mucho con tanto calor) hicimos un pequeño "crucero" por el río Chao Praya. A los niños les encantó, pues la lancha iba a bastante velocidad y parecía que volábamos. Al ser época de lluvias el nivel del río estaba alto y a veces había turbulencias. Pareía que estábamos en un parque de atracciones.



Por la tarde tocó buscar camisetas de futbol de equipos tailandeses y visitar el centro comercial MBK.

El MBK es un centro comercial a la tailandesa, con pequeñas tiendas donde comprar ropa y artesanía local. Al MBK fuimos en el Skytrain, un metro aéreo que recorre la ciudad.

Tras cenar algo cerca del hotel, cogimos un taxi para visitar la Torre Baiyoke, la torre más alta de Bangkok que ofrece unas vistas impresionantes y alberga un hotel en su interior. 328 metros de altura y 85 pisos.
Tras disfrutar de las increíbles vistas de la ciudad nos tomamos una agua con gas en el bar mirador (incluido en la entrada).
Iker y Nacho con la equipación de la selección nacional de futbol y Eire vestida a la Tailandesa


Fin de un intenso día en Bangkok. Como podéis ver, mis peques son "todoterreno"