Mis Recetas Anticáncer

lunes, 21 de julio de 2014

Baños de sol con consciencia. Protección solar saludable

Baños de sol con consciencia. Protección solar saludable

La radiación solar aporta muchos más beneficios para la salud que perjuicios. Para disfrutar  de ellos se puede adoptar una estrategia natural, que incluye los baños de sol razonables y la utilización de productos naturales que nos protejan de la radiación solar.


Los rayos ultravioletas son capaces de penetrar hasta las capas profundas de la piel, generar radicales libres e iniciar cambios en el ADN celular que pueden inducir un carcinoma basocelular o espinocelular (cánceres de piel de muy buen pronóstico general). En cambio, se han minusvalorado los beneficios que brinda el sol. El sol es necesario para la síntesis de vitamina D, un nutriente que regula la expresión de un millar de genes, implicados en la formación de tejidos corporales y en procesos como el metabolismo del calcio o el funcionamiento del sistema inmunitario. 

La vitamina D

La piel de una persona que se exponga en traje de baño al sol de verano durante media hora segregará 1,25 mg de vitamina D a lo largo de las siguientes 24 horas. La cantidad de vitamina producida se reduce a medida que aumenta el bronceado, de manera que una persona con la piel muy oscura necesitará que el tiempo de exposición se multiplique por seis para segregar la misma dosis que una pálida. Los antropólogos evolucionistas creen que la piel del ser humano se fue blanqueando a medida que se alejaba de su cuna en África para favorecer precísamente la obtención de vitamina D. Paralelamente tuvo que aumentar la ingesta de pescado graso, donde también se encuentra.

La función principal de la vitamina D es reforzar la absorción del calcio para que pueda fijarse en los huesos, servir para la transmisión de señales nerviosas o para obtener energía de los alimentos. La deficiencia de vitamina D, debida a una exposición insuficiente al sol, puede causar malformaciones esqueléticas en los niños, así como dolor de huesos y osteoporosis en las personas mayores, tanto mujeres como hombres.

Diferentes estudios han demostrado que un déficit de vitamina D nos predispone a padecer cáncer y enfermedades cardiovasculares. Las tasas de mortalidad son mayores entre las personas con déficit de vitamina D frente a aquellas que tienen unos niveles de vitamina D óptimos. Mucha gente cree que el sol produce un aumento del riesgo de padecer un melanoma (cáncer de piel grave), pero estudios epidemiológicos con garantías científicas nos demuestran lo contrarios y relacionan el uso de cremas solares artificiales con el incremento de melanomas. Los melanomas además suelen aparecer en zona no fotoexpuestas. Tomar el sol de manera moderada y regular incluso podría prevenir el melanoma que tradicionalmente se ha achacado a las quemaduras solares sucesivas. Las personas que trabajan al sol presentan paradójicamente una incidencia menor de melanoma.

Existen estudios que asocian la poca exposición al sol, la deficiencia de vitamina D y una incidencia mayor de esclerosis múltiple, diabetes, hipertensión, síndrome metabólico y varios tipos de cáncer, entre ellos los de mama, ovario, colon, páncreas y próstata. Los baños de sol pueden conferir protección ante enfermedades como la artritis reumatoide, la psoriaisis, el asma y las infecciones.

Cáncer, vitamina D y sol

Por cada 3 casos de cáncer debidos al exceso de sol se producen de 30 a 40 causados por la deficiencia. Por eso debemos cuestionarnos si es razonable evitar el sol a toda costa para evitar el cáncer de piel.

El nivel de vitamina D en la sangre es el único indicador de que se está sufriendo una deficiencia de sol. Los expertos consideran que poseer menos de 29 nanogramos (ng) por mililitro (ml) implica una predisposición a una amplia variedad de enfermedades. La mala noticia es que buena parte de la población, especialmente las personas mayores y los niños, se encuentran en esta situación de riesgo.

La orquilla de valores aconsejables se sitúa entre los 40 y los 60 nanogramos de vitamina D por mililitro. Mantenerlos en este margen es la medida más eficaz para evitar el cáncer después de dejar de fumar, según algunos estudios. Según algunos expertos las indicaciones para alcanzar las tasas mencionadas mediante baños de sol son muy precisas: hay que tumbarse con el 40 por cien de la piel desnuda, cuando el sol está en lo más alto, de 3 a 15 minutos diarios, en función del tipo de piel, sin crema de protección solar. Estas recomendaciones son seguras para todas las personas sanas que no toman medicamentos que aumentan la sensibilidad a los rayos solares, como puede ser la quimioterapia.

Las exposiciones breves (de cinco a diez minutos) y repetidas a lo largo del día son seguras y eficaces.

Ya tenemos ganadores para nuestro concurso de recetas!!

Hola a tod@s!!
Ha sido muy difícil tomar una decisión, pues son muchas las recetas que merecerían premio, por no decir todas, pero yo solo elegía 3 premios. Los tres primeros premios los he elegido yo teniendo en cuenta el uso de alimentos anticáncer y las técnicas culinarias usadas, los cinco siguientes los habéis elegido vosotros con vuestros votos y los dos últimos tras un sorteo. Las recetas han sido excelentes, originales y deliciosas. Felicitaros a todos los participantes.
Aquí están los ganadores, ¡enhorabuena! ¡Gracias a todos por participar! Os espero para el próximo concurso.

1º Combinado crudivegano de crema de almendra y aguacate con crudités y ensalada arco iris
2º Delicias de calabacín con pesto de brócoli y guisantes: ¡¡Verde que te quiero verde!!
3º “Pan” deshidratado
4ºTarta de crepes vegana
5º Canelones de puerro rellenos de azuki, risotto y calabaza
6º Crema de mijo y calabaza con cúrcuma
7º Bolsitas de col lombarda rellenas de lentejas rojas
8º Cheese Cake Raw
9º Col romanescu al toque de plátano
10º Tarta de zanahorias y nueces



viernes, 18 de julio de 2014

Seis alimentos que aumentan o disminuyen nuestro riesgo de padecer cáncer: leche, carne, barbacoas-parrillas, soja, alcohol, fruta y vegetales

Crece la evidencia científica que relaciona la alimentación con el incremento o descenso del riesgo de padecer cáncer. Desde esta blog llevamos 3 años hablando de la influencia de la alimentación en el origen y desarrollo de la enfermedad siempre desde un punto de vista científico. Hoy os traigo un nuevo artículo que viene a apoyar y reafirmar la importancia de lo que comemos en el origen de las enfermedades que padecemos.
Una revisión de los principales estudios científicos publicados hasta el momento ha demostrado que ciertos alimentos tienen una cierta capacidad para prevenir el cáncer y otros para acelerarlo. Este estudio concluye que se pueden establecer seis recomendaciones nutricionales básicas para mantener alejada la enfermedad. Así que os ruego que difundáis la información.
Noticia extraída de Expasión.com cuya autora es Marga Castillo. El artículo original ha sido publicado en "Journal of the American College of Nutrition".

Hay seis pautas nutricionales que nos pueden ayudar si queremos mantener el cáncer alejado de nuestras vidas: No tomar o limitar el consumo de leche y lácteos, carnes rojas y procesadas y carnes y pescados a la parrilla, no beber alcohol y comer más frutas y verduras, y más soja en el caso de las mujeres.
Los investigadores han revisado la literatura científica existente y han conseguido establecer pruebas concluyentes sobre los alimentos en relación al cáncer y con esto han sentado las bases de las recomendaciones nutricionales para prevenirlo. Para ello han revisado los resultados de los más relevantes ensayos clínicos al respecto: estudios epidemiológicos, ecológicos y ensayos randomizados, de cohorte y control en pacientes sanos y diagnosticados, todos ellos recopilados por el Fondo Mundial para la Investigación en Cáncer (WCRF, en sus siglas inglesas) y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR).



La evidencia científica sugiere que una alimentación rica en fruta, vegetales, legumbres y cereales integrales se asocia a un menor riesgo de padecer cáncer, enfermedades cardiovasculares, obesidad, hipertensión y diabetes.

6 recomendaciones para reducir el riesgo de padecer cáncer:

1. Incrementa la ingesta de fruta y verdura:


Una dieta rica en vegetales y fruta ayuda a reducir el riesgo de padecer cáncer gracias al alto contenido en fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos presentes en estos alimentos.

Se ha descrito una relación estadística inversa entre su consumo y la presencia de cáncer en un estudio de cohorte sobre más de 25.000 personas, mientras que en un amplio metaanálisis redujeron el riesgo de cáncer de esófago en un 64%.
En otro metaanálisis se vio que el consumo de crucíferas (coles, brócoli, rábanos) redujo el riesgo de padecer varios tumores, entre ellos el del colon y estómago. Otro encontró una relación entre las mujeres que consumían carotenoides y un riesgo entre un 10 y un 19% menor de cáncer de mama, mientras que los tomates apuntan beneficios en el cáncer gástrico (27% menos de riesgo). El alto consumo de ajo también previene el cáncer gástrico.
El té verde, la cúrcuma, las uvas, los tomates y otras frutas y vegetales han demostrado ser capaces de inducir el suicidio de las células tumorales y prevenir la aparición del cáncer.
El alto consumo de frutas, vegetales, especias y aromáticas no solo reduce el riesgo de padecer cáncer, sino también de diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y obesidad.

2. Reduce la ingesta de alcohol

No beber alcohol o hacerlo en contadas ocasiones limita el riesgo de cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, colon, recto y mama.


Una bebida alcohólica a la semana, independientemente de su graduación, incrementa el riesgo de cáncer de boca, laringe y faringe en un 24% y cada 10 gramos de alcohol se aumenta el riesgo de carcinoma escamoso celular y cáncer del tracto aéreo-digestivo superior en un 10-15%, especialmente en las mujeres. También se ha descrito un aumento del riesgo un 4% mayor por una bebida a la semana en el caso de cáncer de esófago.

En el tumor colorrectal, más de una bebida alcohólica al día aumenta el riesgo. Se ha visto que por cada 10 gramos de etanol, el riesgo aumenta un 9%. Dos o tres bebidas alcohólicas al día, la pauta de un bebedor moderado, eleva el riesgo en un 21% en comparación con los abstemios o los bebedores ocasionales, y el riesgo se dispara en bebedores crónicos.
También se ha descrito relación entre el riesgo de cáncer de mama y la dosis de alcohol consumida: por cada 10 gramos de alcohol la posibilidad de sufrirlo es entre un 10% y un 12% mayor.

El etanol, principal compuesto del alcohol ya sea cerveza, vino o ginebra, aumenta el riesgo de neoplasia, y más en los hombres que en las mujeres. También tiene otros componentes tóxicos como el acetaldehído, que genera metabolitos reactivos tóxicos, degradación oxidativa de los lípidos y libera radicales libres. El alcohol también interfiere en el metabolismo de los folatos, vitaminas indispensables para el funcionamiento del organismo.
Los investigadores concluyen que ser abstemio previene más trastornos asociados que hacerlo moderadamente, especialmente en el caso de la cirrosis de hígado, carcinoma hepatocelular, obesidad, pancreatitis, complicaciones en el embarazo, accidentes y suicidios.

Hay investigaciones que apuntan que el consumo moderado de alcohol (una bebida al día para mujeres y en hombres) se ha asociado al menor riesgo cardiovascular y Alzheimer, aunque el efecto de la abstinencia en estas complicaciones no se ha estudiado.

3. Reduce o elimina la ingesta de leche y derivados

Diferentes estudios establecen que las dietas ricas en calcio son una causa probable de cáncer de próstata y sugieren, que la leche y sus derivados pueden aumentar los niveles de insulina o estimular el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-I).
Además, tomar muchos lácteos o suplementos de calcio también puede interferir en la sintetización de la vitamina D, que podría tener un efecto protector contra este tipo de cáncer.  El exceso de fosfatos presentes en la leche de vaca también interfiere en la síntesis de vitamina D.
La vitamina D se ha asociado con la prevención no solo del cáncer de próstata, sino también con mama, colon, ovario, vejiga, etc. Es crucial mantener unos niveles de vitamina D óptimos para prevenir la aparicón de cáncer.

El Estudio de Seguimiento de los Profesionales de la Salud también estableció un aumento relativo del riesgo del 60% de cáncer de próstata en hombres que tomaban más de dos raciones de leche y lácteos diarias en comparación con los que no tomaban ninguna.

Asimismo, el EPIC (Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición) ha descrito un aumento del riesgo del 22% en hombres que toman más de 27 gramos de proteína láctea al día en comparación con los que toman 10 gramos (un vaso de leche desnatada tiene 8,4 g de proteína). Estiman que por cada 35 gramos de proteína láctea consumida cada día, el riesgo de cáncer de próstata se incrementa en un 32%.

Los investigadores apuntan que limitar la leche y los lácteos repercuten además en menores niveles de grasas y colesterol, lo que protege contra las enfermedades cardiovasculares y trastornos gastrointestinales. 
Más del 70% de la población es intolerante a la lactosa y padecen alteraciones gastrointestinales asociadas al consumo de leche. Tu salud gastrointestinal mejorará si te encuentras en este grupo. 
Limitar o evitar la leche y los lácteos supone limitar la principal fuente de calcio de la dieta de la mayoría de las personas. Pero el calcio se puede obtener de otros alimentos: verduras de hoja verde, algas, frutos secos legumbres, cereales integrales, bebidas vegetales (soja, arroz, coco, arroz, avena...).
La alta ingesta de leche y calcio no se ha relacionado con una mejor salud de nuestros huesos tal y como quieren hacernos creer con la tal reiterada cantinela de que la leche es buena para los huesos.
Por otro lado el consumo de lácteos, sobre todo yogur, parece que previene el cáncer de colon por el efecto probiótico del yogur. Se puede consumir alimentos probióticos diferentes a la leche: chucrut, miso, salsa de soja, kéfir de agua, etc.

4. No comer o reducir al mínimo el consumo de carne roja y embutidos

Disminuir el consumo de Carnes rojas y procesadas (tipo embutido, salchichas, proceados de carne) reducen el riesgo de cáncer de colon y recto. 

Por cada 120 gramos de carne roja o procesada (precocinada, fiambre, salchichas, embutidos) consumida al día se incrementa el riesgo de cáncer colorrectal en un 28%.
Un metaanálisis estableció que por cada 50 gramos diarios, el riesgo aumenta en un 21%.


Componentes de la carne como el hierro hemo y los nitritos promueven la formación de aminas heterocíclicas y la sobreabundancia de aminoácidos esenciales y otros nutrientes promueven el crecimiento celular descontrolado, origen del cáncer.

No comer carne, además, reduce el riesgo de diabetes, hipertensión, ictus y enfermedades cardiovasculares. 

Pese a que la carne es la principal fuente de proteínas, hierro y zinc, se pueden conseguir ingestas similares en dietas vegetarianas. Las legumbres son una excelente fuente de proteinas que combinadas con cereales integrales forma proteinas de excelente valor biológico.

5. Evitar las carnes y pescados a la brasa o a la parrilla, fritos o asados reduce el riesgo de padecer cáncer de colon, recto, mama, próstata, riñón y páncreas

No sólo influye el origen del alimento en el riesgo de padecer cáncer, sino la forma de cocinarlo. Las carnes rojas, de ave o pescados cocinados a altas temperaturas forman aminas heterocíclicas (AHC) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), unas sustancias químicas genotóxicas y mutagénicas que se han asociado al cáncer, sobre todo en colon y recto, aunque tiene un papel más débil en otras neoplasias.

Algunas carnes además contienen hidrocarbonos aromáticos policíclicos, que se forman cuando las sustancias orgánicas no se queman completamente, tal como sucede en barbacoas, parrillas o flambeados.
No comer carnes a la parrilla ahorra, además, grasas saturadas y colesterol al organismo, con lo que baja el riesgo de enfermedad cardiovascular. 

6. Consumir soja durante la adolescencia reduce el riesgo de cáncer de mama en mujeres y mejora la evolución tras el diagnóstico

Un estudio en mujeres asiáticas concluyó que por cada 113 gramos de soja al día durante la adolescencia se redujo el riesgo de sufrir cáncer de mama en un 43%.

Entre las chinas se ha visto que por cada 12,8 gramos de proteína de soja disminuye el riesgo en un 59% en comparación con las que se limitan a 4,9 gramos de ingesta. En coreanas, 122, 2 gramos al día redujeron el riesgo en un 64% en comparación con las tomaron 45,7 gramos y se encontró una disminución del riesgo del 92% en el riesgo de desarrollar estrógenos y progesterona, hormonas implicadas en los tumores de las mujeres posmenopáusicas.
Por cada ración de tofu a la semana, el riesgo disminuye un 15%, y entre las mujeres chinas, 11 gramos de proteína de soja al día redujo el riesgo de muerte por cáncer en un 39%. En mujeres occidentales, se ha comprobado que las isoflavonas de soja bajan el riesgo de mortalidad por cáncer de mama, y la recurrencia de la enfermedad en aquellas diagnosticadas y tratadas con tamoxifeno, fue un 60% menor cuando se les administraba la máxima cantidad diaria.

Se cree que la soja y sus derivados tienen capacidad de inducir la apoptosis, que inhibe la proliferación celular y la angiogénesis (crecimiento de los vasos sanguíneos). A ello se une que los antioxidantes que contienen podrían modular los efectos de las hormonas sexuales sobre el organismo.

Los productos de soja pueden sustituir a  la carne y lácteos por su alto contenido en proteínas y además  pueden reducir además, el riesgo de enfermedad coronaria y mejoran la salud ósea.
Se ha demostrado que consumir soja previene la osteoporosis y las fracturas de cadera.
No obstante, la alta ingesta de proteína concentrada de soja puede elevar la insulina, por lo que lo que se recomienda tomar la soja como parte de la dieta  y no como suplemento alimenticio, que concentra sus componentes de forma aislada. Además es más recomendable tomar la soja como se consume de forma tradicional en Oriente (salsa de soja, miso, tempeh, tofu) que como proteina hidrolizada y excesivamente hidrolizada(leche de soja, nata, yogures, seitán, etc)

Gonzalez JF et al. Applying the Precautionary Principle to Nutrition and Cancer. Journal of the American College of Nutrition. 2014; 33:3, 239-46

Fuente: http://www.expansion.com/2014/07/16/entorno/1405507900.html
Marga Castillo de Expansión.com

jueves, 17 de julio de 2014

Vídeo de las II Jornadas de Medicina Integrativa organizado por Hospitales San Roque en Gran Canaria.

Hoy os dejo con el vídeo de la conferencia que impartí en las  II Jornadas de Medicina Integrativa organizado por Hospitales San Roque en Gran Canaria. Creo que os va a gustar. Es muy emotivo.

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Tarta de plátano, almendras y doble chocolate

¡Se acerca el finde y tenemos que celebrarlo! Quiero desearos buen finde con esta rica tarta llena de chocolate.
No contiene harina, ni azúcar ni lácteos. La hice hace unos días y la devoramos en un plis, plas. ¡Es deliciosa para los amantes del chocolate!


Ingredientes

200 g o 2 tazas de almendra molida
25 g  o 2 cucharadas de cacao puro en polvo sin azúcar
1 cucharada de bicarbonato
una pizca de sal marina
2 huevos
2 plátanos
1/3 taza/ 80 ml de aceite de oliva virgen extra
1/2 cup / 120 ml de sirope de agave o miel eco

Para el ganache
50g de chocolate negro
1 chorrito de leche vegetal

Preparación
1. Precalienta el horno a 180º
2. Mezcla la harina de almendras, el cacao, el bicarbonato y la sal en un bol. Reserva.
3. Rompe los huevos en un bol y bate unos minutos. Aplasta los plátanos con un tenedor y añádelos junto a los huevos. Añade el aceite y el sirope o miel y mezcla bien
4. Mezcla los ingredientes secos con los humedos y mezcla bien, mejor con una varillas.
5. Engrasa un molde y añade la masa. Hornea 40-45 minutos. Deja enfriar y desmolda
6. Prepara el ganache: Funde al baño maría el chocolate con un poquito de leche de avena. Vierte sobre el pastel y deja enfriar.

Puedes servir con frutas del bosque o tal vez con un vaso de leche y mojar. ¡A disfrutar!



miércoles, 16 de julio de 2014

DISRUPTORES HORMONALES Una sangría para la SS

DISRUPTORES HORMONALES Una sangría para la SS 

Hace unos días os invitaba a ver un programa de El Escarabajo verde sobre bisfenol A (Xenoestrógeno presente en muchos plásticos) y hoy seguimos ampliando el tema de los disruptores endocrinos con esta noticia publicada en Vida Sana
Fuente Vida Sana


La exposición diaria a través de la comida y productos electrónicos, cosméticos y plásticos que contienen sustancias químicas alteradoras hormonales (también llamadas disruptores endocrinos, EDCs por sus siglas en inglés), puede costar hasta 2.900 millones de euros en España, (31.000 millones en Europa), de acuerdo con un informe presentado por la Health and Environment Alliance (HEAL). El cálculo se basa en una lista de enfermedades y problemas sanitarios que los científicos expertos en la investigación sobre disruptores endocrinos han identificado como "relacionadas con el sistema endocrino". Se trata de: 
-Problemas reproductivos y de fertilidad, incluyendo el bajo número de espermatozoides. 
-Anomalías del pene y los testículos en los niños pequeños. 
-Cánceres de mama, ovario, próstata, testículos. 
-Desórdenes conductuales en los niños, tales como el autismo y el déficit de atención e hiperactividad (TDAH) 
-Obesidad y diabetes (1)

 Las tasas de muchas de estas patologías están creciendo rápidamente. Por ejemplo, con la excepción de países que ya tienen una alta prevalencia como Holanda y Austria, todos los países de la UE están teniendo fuertes subidas de casos de cáncer de próstata, y los Estados Miembros del Este y Sur de Europa están asistiendo a un dramático incremento de tumores de mama (2). La prevalencia del autismo y el TDAH es ahora alarmantemente alta. Además, los expertos dicen que los EDCs tienen mucha capacidad para reducir el cociente intelectual, lo cual impide que los niños alcancen su pleno potencial. Algunos de los daños originados por la exposición fetal a los EDCs permanecen ocultos inicialmente para emerger más adelante en la vida, bajo la forma de cánceres vinculados a las hormonas o un peor recuento espermático.
Por encargo de HEAL, el economista ambiental doctor Alistair Hunt, de la Universidad de Bath y la doctora Julia Ferguson, miembro visitante de la Escuela de Gestión de Cranfield en el Reino Unido, han calculado los costes totales asociados con estos problemas en 636 a 637 miles de millones de euros anuales (3). Estas cifras probablemente son una subestimación de la realidad por varias razones, incluyendo el que muchos de los trastornos identificados no tienen datos disponibles.
 Solo una parte de los costes de los problemas sanitarios vinculados a la disrupción endocrina pueden ser atribuidos a la exposición a EDCs. Las causas más importantes que contribuyen incluyen factores como los genéticos o los del estilo de vida, tales como la dieta, el tabaco o la escasa actividad física. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha apuntado que es probable que la "carga ambiental de enfermedad" causada por las sustancias químicas esté siendo subestimada, por la falta de datos (4). 

Un reciente estudio norteamericano fijaba la contribución proporcional de solo una sustancia disruptora endocrina (el bisfenol A, BPA) a través de una sola vía de exposición (el bisfenol A que pasa a la comida desde envases alimentarios), y referido a un solo problema sanitario (obesidad infantil) en el 1.8% (5). Por lo tanto, parece razonable asumir que la proporción para la exposición a todos los EDCs pueda estar entre el 2 al 5%. Una contribución del 55 a los problemas sanitarios ligados a EDCs podría equivaler a aproximadamente 31.000 millones de euros anuales para los 28 países de la UE (1) 

 EVIDENCIAS CRECIENTES

La evidencia que une a las sustancias imitadoras de las hormonas con problemas de salud ha ido haciéndose cada vez más fuerte a lo largo de la última década, de acuerdo con el informe del año pasado de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como concluye claramente la más alta autoridad sanitaria internacional, la exposición humana a EDCs representa ahora una "amenaza global" que necesita ser afrontada (6) Genon K Jensen, directora ejecutiva de HEAL dice que "una proporción de las crecientes tasas de enfermedades vinculadas a las hormonas a las que se asiste hoy en Europa son causados probablemente por la exposición a sustancias químicas sintéticas que terminan en nuestros cuerpos y perturban nuestras hormonas. La Unión Europea debería anteponer la salud y retirar estas sustancias. Actuar rápidamente podría evitar un masivo sufrimiento humano y quizás tanto como 31.000 millones de euros anuales en costes sanitarios y de pérdida de productividad". El informe de HEAL estima que las enfermedades vinculadas a las hormonas por todas las causas representan un coste de 58.000 millones de euros anuales. Si el 5% de ese total es directamente relacionado con la exposición a EDCs, entonces el coste de esta exposición en España es de aproximadamente 2.900 millones de euros. "En España, el Gobierno está prestando muy poca atención a la prevención de los efectos sanitarios causados por los contaminantes químicos y, más en particular, por los contaminantes hormonales", dice Carlos de Prada, responsable de la campaña Hogar sin Tóxicos de la Fundación Vivo Sano. "A principios de marzo de 2013 hicimos llegar al Gobierno y a las fuerzas políticas con representación parlamentaria una propuesta para la eliminación del más conocido de los contaminantes hormonales, el bisfenol A, en cualquier clase de material que esté en contacto con alimentos, medida que ya ha sido adoptada en Francia. Las propuestas incluían también adoptar medidas en general sobre los disruptores endocrinos. A día de hoy, a pesar de haber sido presentadas varias proposiciones no de Ley, el tema ni siquiera ha llegado a ser debatido en ninguna comisión del Congreso. Si ni siquiera se avanza en algo tan sencillo, y que causa tan escasos contratiempos a la industria, como eliminar el bisfenol A del fino recubrimiento interior de las latas de comida, ¿qué cabe esperar del conjunto del problema de los EDCs? Urgimos a nuestro Gobierno a tomarse muy en serio esta cuestión y actuar con celeridad, sino pensando en el sufrimiento humano, que para nosotros es lo primero, al menos en la economía". HEAL está haciendo un llamamiento para que las leyes de la UE sean revisadas para reducir la exposición de las personas a los EDCs. La Unión Europea debería también habilitar un calendario específico para que las sustancias alteradoras hormonales sean identificadas y sustituidas por alternativas más seguras. "Hace un año, esperábamos que la Comisión Europea propusiera un paquete de políticas sobre EDCs, incluyendo una nueva estrategia para abordar el tema. También se esperaba que pudiera ponerse en marcha una propuesta sobre los criterios para identificar las sustancias con estas propiedades ya que las leyes de la Unión Europea sobre pesticidas y biocidas las prohíben. Todavía se espera ese paquete de medidas”, concluye Carlos de Prada. Como la ciencia sobre los efectos negativos de los EDCs continúa amontonándose, alguno países de la UE han dado un paso adelante para restringir estas sustancias disruptoras de las hormonas. Suecia está desafiando legalmente el retraso de la Comisión. Francia también está insistiendo en la necesidad de una acción urgente. Siguiendo al anuncio de su propia estrategia nacional sobre EDCs, la delegación francesa en la reunión del Consejo de Ministros de la última semana llamó la atención sobre los riesgos de estas sustancias en un movimiento que fue secundado por otros cinco países (7). Mientras se retrasa una acción real sobre la reducción de la exposición, la gente continua pagando la factura con enfermedades", concluye la señora Jensen. 

 BIBERONES INFANTILES La UE ya ha emprendido algunas acciones regulatorias limitadas sobre los EDCs desde un punto de partida de precaución. Por ejemplo, las leyes europeas han prohibido el bisfenol A en las botellas de plástico de los biberones infantiles desde 2011, y algunos países europeos han adoptado otras restricciones nacionales sobre EDCs. Como ya se ha visto en otra ocasiones en el pasado, cuando se emprendieron la acciones regulatorias para proteger o mejorar la salud -incluso aunque no hubiese una certeza científica de los daños al 100%- la visión retrospectiva y la ciencia posterior han mostrado que estaba justificado (8). Los ejemplos de ello incluyen los controles tempranos del tabaquismo, los cuales fueron introducidos antes de que los científicos fuesen capaces de dar una explicación biológica del nexo causal.
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